• Los gestos olvidados
  • El final de la canción
  • Make it work
  • Tenemos derecho a jugar
  • Techos
  • Te echo de menos
  • Le phare du Four
  • Hug
  • Es necesario
  • La rugosidad de las piedras
  • Un paciente en disminución
  • Viaje de ida (IV) - Caja de folios con recuerdos
  • Viaje de ida (III) - El canto de los vencejos
  • Viaje de ida (II) - El cajón de los incendios
  • Viaje de ida (I) - La habitación de las cosas
  • Siete minutos de silencio llenos de vida
  • Como los demás creen que uno es
  • Saber leer
  • Señor Lápiz
  • ¿Para qué quiero este dedo?
  • Milo tiene ganas de volar
  • Children of God
  • Milo tiene ganas de pasear
  • Diente de león
  • Las hermanas Bunner, Edith Wharton
  • Beautiful thing
  • Volver
  • Echar a volar

31.12.13

El final de la canción

31 de diciembre de 2013


Halaa minua.
Älä käsilläsi
mutta sielussasi.

Hug me.
Not with your hands
but within your soul.

Siento especial predilección por aquellos años que terminan de una forma muy distinta a como empiezan, aquellos que te sorprenden hacia el final, cuando crees que todo lo que queda por escuchar va a ser igual que el resto y, de repente, algo cambia y no sabes cómo y a veces ni siquiera cuándo pero todo en la canción es diferente. Pienso en Citizen erased, de Muse, y en su manera de desear, al final, borrar todos los recuerdos, en Doves enfrentándose a ritmo de batucada a lo que está por venir al final de There goes the fear, y en la manera en que Colplay introduce el piano para suplicar amor al final de Politik. Uno sabe cómo empieza el año pero nunca cómo acaba.


Pero por encima de todos aquellos años que terminan de una forma muy distinta a como empiezan sin duda me quedo con Eskimo, de Damien Rice. Porque es una canción sencilla, que en ocasiones parece incluso aburrida, y que, sin embargo, de repente rompe con todo y produce un escalofrío en quien lo vive, en quien de verdad la escucha. Sin duda una de esas ocasiones en las que vale la pena dejarse llevar con los ojos cerrados hasta el final... de lo que sea.


8.12.13

Make it work

8 de diciembre de 2013


He puesto pilas nuevas al reloj de tu cocina. Me gusta la idea de hacer que las cosas funcionen.


4.12.13

Tenemos derecho a jugar

4 de diciembre de 2013


Tenemos derecho a jugar.
A ganar por insistencia.
A perder por un descuido.

Jugamos a las pertenencias. Al tiempo que nos miramos como desconocidos. Al dolor, a la caricia, el pulso. Jugamos a tenernos lejos. A llamarnos con indiferencia. A empezar a querernos en secreto. Como niños en una noche de verano, jugamos al recuerdo. Y recordamos. Jugamos a la lluvia y el viento. A las bicicletas. A ese juego nuevo al que nunca nadie ha jugado. Jugamos al detalle y la sorpresa. A la indiferencia y el olvido. Jugamos sin reglas ni turnos, sin dados ni fichas ni tablero. Sin cuerdas, sin balones, sin dibujos. Juego yo, juegas tú, juega el otro. Jugamos a inventar juegos, cambiar juegos, destrozar juegos. Jugamos a la soledad y a la promesa. A acariciarnos. Los labios con los dedos y los dedos con los labios. A terminar el día juntos y a empezarlo de nuevo. Jugamos a lo que queremos, a lo que nos han enseñado, a aquello de lo que nos avergonzamos. Jugamos tarde, mal y nunca, y cuando no podemos, incluso entonces también jugamos.


1.11.13

Techos

1 de noviembre de 2013


Ese momento de una noche en el que estás tumbado en un sofá mirando un techo y preguntándote qué podrías hacer para cambiar la situación en la que te encuentras, y te encuentras bien pero quieres estar mejor, lógicamente, sólo que no sabes cómo y tienes una edad en la que, por supuesto, puedes hacer lo que te apetezca pero difícilmente lo que empieces conseguirás llevarlo a un nivel tal que te permita vivir profesionalmente de ello. ¿Casi treinta y cinco años y empezar a estudiar ahora informática, por ejemplo? Por qué no. Ahora bien, ¿vivir de ello? Complicado. Seamos realistas. No porque tengas 35 años sino porque terminarías con 40 y sin experiencia, y en este mundo parece que sólo los menores de tienen posibilidad de empezar a vivir profesionalmente de algo. Y sin embargo mirando ese techo en ese sofá esa noche te das cuenta de que vale la pena intentarlo, de que tienes que hacerlo, no porque 35 o 40 años no sean nada, sino porque tienes la posibilidad de hacerlo.


I can fly...
I can shine even in the darkness...
I can love...
I am strong even on my own...


 
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